martes, 16 de enero de 2018

EN TU MANO

Caminaba sin rumbo, desorientado y triste. Se había terminado el curso y no le apetecía regresar al caserón escondido entre las montañas nevadas.
Mientras, en su interior escuchaba al abuelo: “Si estudias y te preparas ganarás una vida, tu vida, la que buscas. La exclusivamente tuya. Si no te gusta vivir aquí, tendrás que buscar tu sitio”.
Su interior también le hablaba- ¡No la veré más!
Ella se iba a Boston a completar sus estudios.
Impotente se sentó en el suelo frente a la diosa y se encaró con ella diciéndole: “Tan poderosa como eres dime por qué no haces algo para que todo cambie”.

A sus espaldas sonó la voz de un viejito que dijo: “Los cambios están en tu mano, hazlos. Lo que no te gusta debes intentar modificarlo, si esperas que la diosa te resuelva tu vida, el mérito será de ella y no tuyo”.

Nani. Enero 2018

viernes, 12 de enero de 2018

ELLA SIEMPRE AHÍ






La causa, mirar demasiado la luna y su influjo, dicen. Me desapareció la nariz y los ojos, después el resto de la cara y me cuentan que la luna la tengo sobre la mesa, es algo así como decirme que, ¡estoy en la luna! Lo que temo es que se me vaya la razón y la totalidad de esta querida cabeza, o sea, que se largue a otra galaxia. Claro que por otro lado, pienso que hay por el mundo muchas personas que sin ella nos gobiernan, nos dicen que es lo que debemos hacer, por donde debemos ir, que comprar y como vestirnos, etc., y parece que no pasa nada, aunque por más vueltas que le doy creo que hacer o decir lo que nos inducen, puede resultar que acabemos haciendo ¡Beeeeee! Y como que no me acaba de convencer ni me apetece, voy a continuar buscando mi nariz, mis ojos y en general la lucidez, que luego me repiten que se me va la olla y no me gusta nada de nada. Parece ser que la luna tiene demasiado influencia en estos temas, ¡siempre debe haber un niño al que culpar de ciertas cosas!, por eso, preferiría seguir haciendo poemas aunque me llamen lunático y tener la cabeza en su sitio, que la cordura no está reñida con la fantasía, la literatura, los sueños y pintar un poquito de color la vida; qué cuando nos golpea fuerte, sí que puede que tengamos que asistir a terapias y a todo clase de soluciones si las hay, incluida una echadora de cartas.  

Nani. Enero 2018

lunes, 8 de enero de 2018

LA HUELLA DEL TIEMPO




Esta Noche Te Cuento

Me gustaba verle en la avenida con el platillo delante, maquillaje perfecto y su traje de arlequín. Los que pasaban le ponían una moneda y sonreía, era el único gesto que nos recordaba a un humano. Crecí viendo su maquillaje perfecto, sonreía a quien le admiraba y el guiño que me hacía, era nuestro pacto. Yo vigilara su recaudación. Al terminar sacaba una flor de su chaqueta, se acercaba y se convertía en chupa Chus o chicle Bazooka, de aquellos que se quedaban sin sabor en dos chupadas, pero hacía que me sintiera feliz e importante. Nunca me dijo una palabra, sabía que me apreciaba y confiaba en mí. Fui creciendo y no tenía tiempo para estar en la avenida junto a él. Cuando volvía del instituto no estaba y según me dijo mamá, se hacía mayor y últimamente estaba los días que había sol y solo un ratito. Hoy lo he descubierto en el bar del tío Paco. He entrado y me he acercado, creo que no me ha reconocido y según mi tío, no es ni su sombra, su cara está oscura y gasta las pocas monedas en vino. ¡Ya no se sostiene!

Nani. Enero 2018



jueves, 4 de enero de 2018

PAOLA Y SU NAVIDAD



-¿Qué haces Paola, te veo muy pensativa ahí delante de la pantalla, no te sale el artículo de esta semana?
Paola me mira como si estuviera en otro mundo y la hubiera arrancado de la galaxia más lejana.
Todavía un poco en su mundo, me responde:
-No tengo que hacer un artículo mamá, sino que me han pedido un cuento de Navidad y la verdad, no sé por dónde empezar ni cómo hacerlo. Al principio me pareció pan comido, pero ahora… No quiero hacer un cuento más de los que acostumbramos con su moraleja o de los que contamos a los niños. Es verdad que un cuento tierno a todos nos llega, pero recurrimos siempre a los tópicos y hoy no quisiera hacer eso. Prefería casi escribir algo para mí con lo que hoy me sugiere mi escasa experiencia de vida, pero no sé por dónde meter mano.
Quisiera no marcarme retos de principio de año como acostumbramos, aunque si me gustaría para empezar no dejar que los malos momentos se quedaran clavados en el corazón, sino podérmelos quitar igual que tú haces con ese vello que empieza a salirte en el labio superior desde el comienzo de la menopausia; sé que te duele cuando te lo sacas con las pinzas, pero después todo queda mejor y aunque deje huella y vuelva a repetirse, esa es la experiencia de la que deseo aprender.
Quisiera que tantos refugiados que hay por esos mundos tiritando y pasando necesidades de todo tipo, dejaran de estar olvidados y pendientes de promesas que nunca se hacen realidad, al igual que las guerras que provocan esas y tantas calamidades.
Quisiera que los responsables se hicieran cargo de esas pateras llenas de inmigrantes, niños que aún no se afeitan, o niñas embarazadas y con bebés que se quedan en gran número en las aguas heladas.
Me ilusiona no verme rara cuando me miro al espejo, sino aceptar de una vez por todas que el azogue me devuelve las arrugas que se me van haciendo en las entrañas y que hay días que se hacen muy visibles en el rostro que refleja. Deseo asumir que no todo lo puedo asimilar, porque la sociedad hace de mí un grano de arena en el desierto que mueve a su antojo y que por más que me revele, no puedo inclinarme para ningún sitio que no sea el que tengo. Sé que es aquí donde tengo mi lugar y donde puedo resolver hasta donde mis manos alcanzan. Sé que aspirar a ir más lejos no me está permitido y que si mi entorno o lo que abarco no lo soluciono por mí, o no plancho esas arrugas de las que te hablo, no voy a conseguir gran cosa.
Quisiera aceptar que a veces me dejo manipular bien por dejadez, cansancio, apatía o porque también necesito un respiro, mirar a otro lado para no morirme de tristeza o de aburrimiento esperando un milagro que nunca llega. Ya las hadas, la magia y los nomos no están a mi alcance. La magia está en mí y lo sé, aunque hoy no la encuentro por lo abrumada que estoy.
No quiero contar otra vez con distintos paisajes y diferentes vestidos el cuento de la cerillera. Hay muchas cerilleras a lo largo de esta sociedad y lo mismo las tengo en la casa de al lado y ni siquiera soy consciente de ello o incluso, no quiero ver que están ahí año tras año.
No me alivia nada que en los días navideños se hagan comidas solidarias para una noche. Las personas que duermen en la calle, los ancianos de las residencias o los niños de las casas de acogida por poner algún ejemplo, necesitan un plato caliente y una persona amiga todos los días y no un ratito al año. Eso no me consuela ni me alivia. Dicen que más vale eso a nada pero no entiendo la caridad, no consigo entenderla de esa manera, creo que es un bálsamo para quienes la practicamos y para mí sigue siendo un parche y nada más.
No entiendo que les demos a los más necesitados un puñado de arroz y no les enseñemos a sembrarlo o como cubrir sus necesidades. ¿Pasa que para ello hay que ser pacientes, cariñosos y nada de altivos? ¿Es más cómodo rellenar papeles en una oficina y que cada uno de ellos corresponda a un distinto puñado de arroz? ¿Para cuántos días tienen? ¿Es más importante el número de papeles rellenados?
No concibo que los bancos y magnates se queden con los pisos de personas que tienen un precario trabajo o incluso se han quedado sin él, porque los que tienen mucho quieren bastante más. Que paguen una miseria a sus empleados y luego nos hagan sentirnos culpables, porque según nos cuentan “Vivimos por encima de nuestras posibilidades”. ¿Quién vive de esa manera si a veces no da el sueldo para el alquiler? ¿Las personas no comemos, ni nos ponemos una camiseta en invierno? ¿Acaso no ha sido provocado por esos poderosos y hay que aceptarlo e incluso, bajar la cabeza?
Los niños y niñas no los educamos para que se respeten y exista amor verdadero, no un cuento de princesas que cuando pasa el primer efluvio, se vuelve violencia y rencor. 
Mamá, no sé cómo voy a escribir el cuento, creo que estoy demasiado confusa para hacer un cuento de Navidad. No veo coherencia, respeto y lealtad por ningún sitio. No hay humanidad y un cuento navideño debe ser sobretodo “Humano”. ¿Me estoy endureciendo, estoy dejando de ser la que creía?
Esta vez soy yo la que me quedo confusa y no sé qué responder, en el fondo sé que lleva razón. Pasado un momento solo se me ocurre decir:
-Paola hija, intenta ordenar todo lo que me has contado. Solo tienes que decirlo como lo sientes. El cuento de Navidad lo tienes, solo debes ordenarlo y pulirlo. No creo que necesites mucho más, ponte a ello porque todo está en tu corazón y en esa escasa experiencia de la que me hablas.

Nani. Enero 2018


martes, 2 de enero de 2018

MARCADO

                                                                                
Bucear en el lago que hay al lado de casa es algo que disfruté siempre. Deseaba que llegara un fin de semana o unas vacaciones para gozar esas aguas cálidas y tan entrañables en mi cotidiana vida. Desde muy pequeño estuve acostumbrado a nadar, pescar y jugar con mi padre y hermanos en ese lugar. Las cosas cambiaron cuando salí a pasear en barca con aquella chica y jugueteando volcamos. A partir de entonces todo fue distinto, lo que vimos y lo que intuimos nos transformó. Estoy asustado, me ha llamado y dice que quiere que nos veamos y volvamos a renovar nuestro pacto.


Nani. Enero 2018

martes, 26 de diciembre de 2017

VACACIONES DISTINTAS

Este año disfrutaría de asignaturas pendientes entre ellas, una era quedarme horas mirando la obra de Velázquez para empezar.
Me dirigí al Prado y allí comencé a disfrutar de cada pincelada, cada trazo y color, hasta que delante de “La Adoración de los Reyes Magos”, las manos de la virgen se desplazan y me entrega al niño. Incrédulo me quito las gafas, me restriego los ojos, miro a todos lados y cuando fijo otra vez la mirada en la pintura, ella me sonríe, me guiña un ojo y me desmayo.
En el hospital dice el doctor que estoy agotado.

Nani. Diciembre 2017 

martes, 19 de diciembre de 2017

EXTRAÑOS EN LA LADERA


Mi apuesta para "Esta Noche Te Cuento", Podéis leer ahí también y comentar

Las plantas no necesitaban riego porque había diluviado, pero yo sí que precisaba acercarme a verlas. Era algo vital para seguir en la tarea cotidiana. Sabía que la recovera no me engañó cuando me vendió las semillas y me dijo que no eran como las otras de temporadas anteriores. Después de la intensas lluvias recibidas, tenía la certeza de que algo se  habría transformado así que me asomé tapada con mi viejo chubasquero y comprobé como habían crecido una ramitas de las que salían unas protuberancias donde suponía saldrían hojas y más tarde, los capullos de mis maravillosas plantas. Al día siguiente ya los capullitos apuntaban con cierto colorido en los extremos, de donde al tercer día, empezaron a emanar personajillos delicados y variopintos. Algunos tenían alitas y volaban alrededor de las plantas, otros llevaban en sus manos notas musicales que eran con lo que se identificaban. Desde entonces, no estuve nunca sola, no me faltó música, ni alegría por doquier. Tuve que adiestrar al gato y al perro, porque al principio quisieron lamerlos y alguien podría salir mal parado pero más adelante, formamos una gran familia junto a los que supieron aceptarnos y conseguir descubrir un mundo de ensueño.


Nani. Diciembre 2017

LA CASA ENCENDIDA

LA PUERTA ABIERTA Y LA LUZ TENUE... PASA.